17/12/2009

Fauna Prehistórica de Moreno: El Megaterio.


El Megaterio fue un perezoso gigante que habitó pampa bonaerense durante el Pleistoceno. Las especie más grande, Megatherium americanum, fue descubierta por primera vez en las barrancas del río Luján en 1787, por el fraile dominico Manuel de Torres. Se trata de un esqueleto casi completo que fue enviado a España. Allí lo observó el rey Carlos III, quien creyendo que el esqueleto pertenecía a un animal aún viviente, pidió se intentara conseguir uno vivo o relleno de paja (taxidermizado).

El ejemplar fue depositado en el Real Gabinete de Historia Natural de Madrid Madrid, donde Juan Bautista Bru y Ramón se hizo cargo de él. Fue montado y desde entonces exhibido en el Museo Real. Sin embargo, no iba a ser Juan Bru quien fundara este nuevo género, sino el francés Georges Cuvier, en 1796.
Hemos hallado restos de Megaterio en la cuenca alta del río De la Reconquista, más precisamente en las barrancas del arroyo El Durazno, el 23 de diciembre de 1985. Los restos corresponden a un tipo de megaterio de talla menor que la especie tipo M. americanum, y cuya ubicación taxonómica aún falta determinar con precisión. Los restos consisten en vértebras, costillas y la mandíbula derecha. Estas piezas se encuentran depositadas en el Museo Municipal de Historia Natural “Francisco Javier Muñiz” de Moreno, catalogadas con el Nº M040.
Los continuos hallazgos realizados durante el siglo XX, han permitido su estudio y mejor conocimiento de estos gigantescos mamíferos. Inclusive, algunos científicos han planteado la posibilidad de que los megaterios, hasta ahora considerados como herbívoros, fueran en realidad carnívoros, omnívoros o complementariamente carroñeros.
Los megaterios llegaban a medir 6 metros de altura cuando se alzaban sobre sus patas traseras. Su cabeza era relativamente pequeña en comparación con el resto de su cuerpo. Las patas anteriores eran algo más largas que las posteriores y tenían grandes garras que utilizaban tanto para escarbar en busca de raíces y tubérculos como para defenderse. Sus mandíbulas poseían en total dieciséis molares, cuadrangulares, carentes de esmalte. Como todos los edentados, el megaterio carecía de dientes incisivos y caninos. Probablemente poseía una musculosa y larga lengua, así como fuertes labios para arrancar la vegetación y le permitían suplir a los dientes.






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