15/10/2011

ANIMALES PREHISTÓRICOS DE MORENO


Los sedimentos más superficiales de los cuales se han extraído fósiles bajo la superficie de nuestro Partido se formaron durante el período Cuaternario que representa aproximadamente 1.800.000 años. Debido a las características que presentan los restos fósiles -de mamíferos- ubicados en los distintos estratos, este período ha sido dividido en Edades Mamífero. La más antigua y más larga se denomina Ensenadense y dura 1.300.000 años. Sobre los estratos de esta Edad, se encuentran los depósitos pertenecientes a la Edad Bonaerense que se formaron entre 500.000 a 130.000 años atrás. Desde entonces y hasta hace 8.000 años, se formaron los estratos de la Edad Lujanense. Por encima de ésta, está representada la época más reciente que se denomina Holoceno y abarca los últimos 8 mil años (2 mil años de la Edad Lujanense y todo el Platense). En nuestro Partido, los hallazgos de restos fósiles de animales extinguidos, son más frecuentes en capas que pertenecen a la Edad Lujanense porque sus estratos son más superficiales. No es raro que aparezcan durante la construcción de edificios, pozos y zanjeos, y en las barrancas del río De la Reconquista y sus arroyos afluentes.

Gliptodontes: Son originarios de América del Sur. Cuando se establece el puente entre las dos Américas, 3 millones de años atrás, se produce un gran intercambio de fauna y los gliptodontes invaden Norteamérica. Estos edentados eran muy abundantes. Pertenecieron al mismo grupo biológico que los actuales armadillos como el Peludo o la Mulita. En nuestro Partido se han hallado varios géneros y especies de Gliptodontes. Algunos de ellos superaban los 4 metros de largo y llegaron a pesar varias toneladas. Eran mamíferos placentarios, herbívoros. Florentino Ameghino escribió que los primeros habitantes humanos utilizaban sus corazas a modo de chozas.
Perezosos terrestres: Fue un grupo de edentados originarios de América del Sur que no poseían coraza, sino que estaban cubiertos de un espeso pelaje. Sin embargo, en el espesor de la piel poseían osteodermos en forma de nódulos. Algunos géneros como Megaterio tenían una talla gigantesca y llegaban a los 5 metros de altura, parados en sus patas posteriores y pesaban más que un elefante. Otros, como Mylodon, Scelidotherium, Lestodon y Glossotherium, poseían menor tamaño. En general eran herbívoros pero se piensa que algunos como el Megaterio, debido a su dentición generalista, podían llegar a alimentarse ocasionalmente de otros animales.

Litopternos: Son originarios de América del Sur. Los únicos representantes de este grupo son las Macrauchenias, animales de aspecto extraño que en algunos casos semejaban caballos o camellos pero no tenían ningún parentesco con estos. Poseían tres pezuñas en las patas y una trompa como la de los tapires. Eran herbívoros.

Notoungulados: Los Toxodontes, también originarios de América del Sur, llegaron a poseer un gran tamaño. Su cabeza era muy grande en relación al cuerpo. Sus piernas eran cortas. Las anteriores eran más fuertes que las posteriores. Se ha dicho que tenían hábitos similares a los hipopótamos pero hoy se afirma que su nicho ecológico era más parecido al del rinoceronte actual o al elefante. Se alimentaba de vegetales.

Proboscídeos: Los Mastodontes ingresaron a América del Sur cuando se produjo la unión con América del Norte hace unos 3 millones de años. Se supone que alguno de sus géneros fueron los antecesores de los actuales elefantes, pero los de aquí se extinguieron. El género Stegomastodon ha sido hallado en la zona de Cascallares. Poseían los mismos hábitos que los elefantes actuales aunque algunos ejemplares tuvieron mayor tamaño que estos.

Caballos: Aunque los caballos actuales de América fueron introducidos por los españoles, en tiempos prehistóricos vivieron varios géneros de équidos que se extinguieron a fines del Pleistoceno, unos 8.000 años atrás. En Moreno se han hallado restos de Equus (Amerhippus) neogeus.

Pecaríes, Camélidos y Ciervos: Ingresaron a América del Sur durante el Gran Intercambio Faunístico Americano que se produjo al unirse las tierras de los dos hemisferios, lo cual aconteció hace unos 3 millones de años. En Moreno se han hallado varias especies de Camélidos como el Guanaco y ciervos ya extinguidos como Morenelaphus sp.


Carnívoros: Además de los carnívoros aún vivientes, en Moreno se han encontrado restos fósiles de osos como Arctotherium que podía llegar a pesar más de una tonelada y varios felinos como Smilodon que era un tigre con dientes en forma de sable.

Roedores: Todos los géneros de roedores autóctonos actuales vivieron en el Cuaternario y en Moreno se han hallado sus restos fosilizados.
Existen pruebas de que los primeros grupos humanos que poblaron América entraron en contacto con los mega mamíferos de fines del Cuaternario, incluso es probable que al cazarlos para alimentarse contribuyeran a su extinción.

2/5/2011

Estratigrafía del río De la Reconquista

  Recorriendo los cauces de los arroyos y del río De la Reconquista, desde el puente la ruta provincial Nº 6 hasta la desembocadura de su afluente, el arroyo Las Catonas, ubicada unos tres mil metros aguas abajo de la Autopista Gaona, existe una distancia aproximada de 30 Km. El tramo comprende gran parte de la cuenca alta y un sector de la cuenca media que se inicia a la altura de la Ciudad de Paso del Rey. A lo largo de este tramo, río sirve de límite a los Partidos de Marcos Paz, Gral. Rodríguez, Merlo, Moreno, Ituzaingó y San Miguel. La presencia y características de los sedimentos encauzados en el río y sus afluentes nos permiten clasificar tres sectores bien diferenciados: 
El primer sector se extiende a lo largo de unos 10 Km., desde la Ruta Nº 6, por los arroyos El Durazno y La Choza, hasta la presa Ing. Carlos Roggero donde ambos confluyen para formar el cauce principal del río De la Reconquista.
Además de los sedimentos encauzados, en este sector, existen excavaciones artificiales  realizadas durante la construcción de la presa Ing. Roggero y las correspondientes a las “tosqueras” cercanas, originadas de la explotación de “tosca” con fines comerciales por parte de una empresa privada, donde actualmente se encuentra el ecomuseo “Francisco Javier Muñiz”, museo geopaleontológico de sitio. También hemos realizado observaciones en otras dos presas menores, construidas sobre los arroyos El Durazno y La Choza, las cuales complementan el plan regulador de aguas de la cuenca.


En cuanto a los sedimentos encauzados en este primer sector, aguas arriba de la presa Ing. Roggero, señalaremos que, por lo general, los arroyos El Durazno, La Choza, La Eulalia y La Horqueta, así como otros cursos de agua menores, excavan su lecho sobre sedimentos limo-arenosos castaños rojizos del Pampeano Superior o piso Bonaerense de Ameghino (1889), Bonaerense de Frenguelli (1957), o Formación Buenos Aires de varios autores. Apoyados sobre estos, se distinguen, por tramos, los pertenecientes a la Formación Luján, representada por dos de sus Miembros: Guerrero y Río Salado (Fidalgo et al. 1973), denominados también Lujanense y Platense por Frenguelli (1957).
El Miembro Guerrero se encuentra formando los típicos lentes de coloración verde-amarillenta que en algunos puntos puede ser castaño oscuro. Por lo común su espesor máximo es menor a 0,80 Mts., y su extensión horizontal es de unos pocos metros. Sin embargo, en algunos puntos, supera 1,20 Mts. (ver cuadro Sector 1, perfil: A, nivel “c”) y se extiende algunos cientos de metros. En el arroyo El Durazno es donde está mejor representado. Incluso, en algunos sitios donde las barrancas poseen escasa altura y el cauce es más ancho, puede distinguirse que el lecho está excavado en el Miembro Guerrero sin atravesarlo totalmente.
En límite de su base, suele disponerse una delgada capa de color castaño oscuro, con un espesor de 0,03 a 0,10 Mts., integrada por tosquillas y otros clastos algo rodados, siendo el tamaño de estos desde arena gruesa hasta 0,01 Mts. Esta delgada capa contiene principalmente restos de peces y roedores como Reithrodon auritus.
Los fósiles recolectados por nosotros en el Miembro Guerrero de este primer sector pertenecen a: Megatherium sp., Mylodon sp., Glyptodon sp., Panochthus tuberculatus, Toxodon sp.
El Miembro Río Salado de la Formación Luján (Fidalgo et al. 1973) se apoya sobre el anteriormente mencionado o directamente sobre el Bonaerense. De escaso desarrollo, se manifiesta esporádicamente como un limo-arcilloso pulverulento, de color gris ceniciento en seco, negro en húmedo, que figura con la letra “b” en el esquema del perfil A. Contiene restos de moluscos de agua  dulce de los géneros Heleobia, Biomphalaria y Pomacea. Su espesor no pasa de 0,60 Mts., pero en algunas áreas su continuidad a lo largo de las barrancas es muy notable. 
Sedimentos expuestos mediante excavaciones artificiales:

   A  los datos estratigráficos de los sedimentos encauzados en este sector podemos sumar los perfiles de las terrazas próximas. En efecto, éstos han quedado a la vista en varios grupos de excavaciones realizadas durante la construcción de la presa Ing. Roggero, la mayoría hoy cubiertas por las aguas embalsadas. Así mismo, existen otras cavas en los alrededores de las dos presas menores, ubicadas 5 Km. aguas arriba, sobre los arroyos El Durazno y La Choza respectivamente. Por otro lado,  en inmediaciones de la barranca izquierda del arroyo La Choza (a distancia entre 0 a 450 Mts. del cauce), existen tres canteras de “tosca”, ubicadas a 2, 2,6 y 3,5 Km. al NO de las compuertas de presa Ing. Roggero,  sobre tres lomas consecutivas.
Todas estas excavaciones, dependiendo de su profundidad y ubicación, han dejado al descubierto, debajo el Miembro Superior de los Sedimentos Pampeanos o Bonaerense, al Miembro Inferior o Ensenadense de Frenguelli (1957). Este último se presenta con afloramientos de hasta 1,5 Mts., faltando confirmar su antigüedad en base al contenido de fósiles que son muy escasos y, (al menos para nosotros) poco representativos de la Edad Mamífero Ensenadense (ver Perfil B del Sector 1, nivel: “d”).
En cuanto a las canteras más cercanas a la presa, en el territorio del Parque y Museo “F.J.Muñiz”, estas fueron excavadas sobre dos lomas planas altas de 21 y 22,5 Mts. s.n.m, estando separadas entre sí por un bajo elongado de aproximadamente 17,5 Mts. s.n.m. La tercera y más alejada, ya dentro del Partido de Gral. Rodríguez, se encuentra separada de la precedente por un valle en medio del cual corre la Cañada de Álvarez en el sector de su confluencia con el arroyo La Choza. Las características de los sedimentos expuestos y su disposición en los perfiles en los tres grupos de excavaciones han resultando idénticos. En las tres tosqueras, así mismo,  se disponen sedimentos más modernos correspondientes a la Formación La Postrera. El espesor del Bonaerense en el mismo Museo es de dos metros aproximadamente (ver Perfil B del Sector 1, nivel “c”). Puede observarse en el perfil  levantado que su porción inferior es de carácter más limoso, distinguiéndose paleocauces definidos con o sin tosquillas rodadas, de pequeño diámetro, pero principalmente por capas superpuestas de limos finos con notoria y muy fina estratificación. Ello indica que en el proceso de su formación intervinieron significativamente las aguas, probablemente durante una etapa de clima húmedo (Frenguelli, 1957). Así mismo, hacia la base del Bonaerense, se presentan ocasionalmente abundantes diamictons de 0,01 a 0,02 Mts. de diámetro mayor, distribuidos regularmente, cuyo color castaño-rojizo más intenso que el de la masa que las contiene. En cambio, la porción más superficial del Bonaerense, con el típico aspecto loessiforme descrito por los autores, se manifiesta escasamente, probablemente decapitado, en parte por acción antrópica. Cuando se presenta, es un limo arcillo-arenoso de coloración castaño rojizo en húmedo a castaño amarillento, algo rosado en seco, minado de pequeños orificios formados por raíces de plantas, con abundantes toscas de variadas formas: muñecos, planchas, venas, etc., con carbonato de calcio disperso en toda su masa, formando diques, etc.  Hacia la base suelen presentarse lentes integrados por limos de coloración verde-grisácea a amarillenta, los cuales se fragmentan, cuando secos, en cuerpos poliédricos de pequeñas dimensiones (0,01 a 0,02 Mts.). Algunos de estos cuerpos poliédricos poseen coloración castaño rosada y los hay que presentan en sus caras finas películas o cutanes de color  castaño a negro con brillo metálico. Los fósiles hallados en el Bonaerense, especialmente en su porción inferior, son los siguientes: Tolypeutes cf. T.matacus, Eutatus seguini, Chaetophractus villosus, Panochthus tuberculatus, Glyptodon clavipes, Sclerocalyptus ornatus, Smilodon populator, Arctotherium s.p,  Stegomastodon sp, Microcavia australis, Microcavia robusta, Reithrodon s.p, Reithrodon auritus, Lagostomus s.p, Lagostomus maximus, Pediolagus c.f, Pediolagus salinicola, Ctenomys s.p, Equus (Amerhippus)s.p, Lama guanicoe ,  Lama gracilis y Glossotherium sp.
Debajo, el contacto con el hipotético Ensenadense es bien notorio. La superficie de este último es accidentada formando depresiones rellenas por el Bonaerense. El primero se levanta hacia la terraza alta, llegando su límite superior en las excavaciones a cota 19,5 Mts., o sea, a menos de 3 Mts. de profundidad desde el nivel general de la terraza alta. Pero siguiéndolo en dirección al arroyo por los antiguos zanjones de drenaje de las cavas, pronto se hunde hasta desaparecer en los cortes unos doscientos metros antes de la barranca del arroyo La Choza, pasando a estar compuestos los perfiles únicamente por la Formación Buenos Aires y otras más modernas. En profundidad, el supuesto Ensenadense está integrado aquí por limos arcillosos castaño grisáceos a rojizos, con la mayor parte de su masa dividida en cuerpos con forma poliédrica, cuyas facetas presentan cutanes o películas muy finas de color negro o castaño oscuro. El aspecto general es masivo y en relación con los cuerpos poliédricos, a veces muy carbonatados, en los frentes erosionados cobra aspecto conglomerádico. En general, nuestro teórico Ensenadense posee una gran proporción de clastos de tosca de variadas formas y tamaños. En esta zona, la proximidad del límite superior del Ensenadense está bien definido por una capa de concentración carbonática con un espesor de aproximadamente 1 o más Mts., cuyos clastos de tosca se disponen formando “placas”, “diques” o divisiones carbonáticas, rellenos con un limo castaño claro en seco. Esta composición le da al conjunto forma de enrejado muy apretado horizontalmente y un aspecto groseramente estratiforme. Su coloración general es mucho más clara en las superficies expuestas y gran compacidad. Este límite lo interpretamos como una discordancia erosiva desarrollada sobre un horizonte “K” de un suelo decapitado, probablemente idéntico a la ya señalada como alternativa en la bibliografía. (Tonni y Fidalgo, 1981). Más arriba, sobre el Bonaerense, luego de una discordancia de erosión, se presenta otro estrato de 0,80 a 1,20 Mts. de espesor (ver Perfil B del Sector 1, nivel: “b”). Se trata de un sedimento eólico constituido por una arena muy fina, casi impalpable, de color castaño claro a blanquecino en el frente de los cortes secos, debido a que se encuentra impregnado de carbonato de calcio pulverulento. Pero, en el interior de la masa húmeda es más oscuro y algo rojizo. Posee clastos de “tosca” que recuerdan los “muñecos” del Bonaerense, de hasta 0,10 Mts. de diámetro máximo, los cuales se encuentran prácticamente sueltos en el sedimento que es muy friable. Antes del contacto con la tierra negra vegetal, en sus últimos 0,30 Mts., esta capa adquiere un tinte castaño rojizo es homogéneo, encontrándose desprovisto de carbonato de calcio y clastos de “tosca”. En el sector inferior suelen distinguirse paleocauces y se han hallado escasos restos de mamíferos pertenecientes a especies extinguidas: Glyptodon clavipes y Sclerocalypthus sp.En la parte superior se han recolectado sólo especies actualmente vivientes como: Chaetoprhactus villosus, Lagostomus maximus, cáscaras de huevo de Rhea,y restos de Amphibia. Por su ubicación y demás características descriptas en la bibliografía existente, consideramos que este sedimento es asignable a la Formación La Postrera (Tonni y Fidalgo et al. 1973), Cordobense y Platense eólico de Frenguelli (1957).
El segundo sector que diferenciamos, de unos 10 Km. de extensión a lo largo del río, va desde la presa Ing. Roggero, hasta las proximidades del puente carretero de la Ruta Nacional Nº 5, (ex 7). Lo distinguimos en base al notable afloramiento, en toda su extensión, de sedimentos  comparables a los descriptos por Ameghino para su “Pampeano medio” o “Belgranense continental” (1880). Es en estos sedimentos donde actualmente el río excava su cauce.  Se disponen desde la base de la barranca con un espesor visible de aproximadamente 2 Mts. Están constituidos por  limos loessoides, bastante compactos hacia la base, verde-grisáceos o verde-amarillentos, castaño rojizos hacia el techo, con lentes areno-arcillosos.
En general, desde el remate de la barranca a la base, este sector se presenta de la siguiente manera:

a. Tierra negra vegetal.
b. Según el sitio en que se analice este nivel (Perfiles: Sector 2. nivel: “a”), el mismo puede manifestarse alternadamente con dos tipos de sedimentos de diferentes características:
1º) Limo arcillo-arenoso, castaño-amarillento, que presenta granulación  homogénea, constituida por tosquillas no rodadas, en general de menos de un centímetro de diámetro, y aún formando masas de mayor tamaño, ramificadas, cuyos límites imprecisos se funden en el sedimento general de aspecto masivo, sin estratificación. La fracción de sedimento que sirve de matriz a los clastos es pulverulenta. Semejante a la considerada como Formación La Postrera del Sector 1. El espesor general es de pocos centímetros a 1 Mts. Su desarrollo es mayor en el trayecto que va desde el manantial, 800 Mts. río abajo de la presa Ing. Roggero, hasta más allá del recreo de Cascallares, especialmente a la altura del antiguo rancho de Molina Campos, volviendo a aparecer a la altura de la antigua estancia La Porteña.  Restos hallados: Fragmento de cerámica rústica (tipo Querandí). Caparazones de un bivalvo que actualmente no se encuentra en la localidad, con ambas valvas en posición natural.
2º) Limo, limo-arcilloso, pulverulento, de color gris ceniciento en seco, negro en húmedo. Contiene restos fragmentarios de moluscos de agua  dulce de los géneros Heleobia, Biomphalaria y Pomacea. Por sus características se trataría de  un remanente muy escaso del Miembro Río Salado de la Formación Luján.

c. Limo arcillo-arenoso, verde amarillento, a veces bastante plástico. Se lo encuentra  formando lentes. Con todas las características descriptas para el Miembro Guerrero de la Formación Luján (Fidalgo et al. 1973).  Los fósiles hallados en este sedimento son: Doedicurus sp. Toxodon sp. Lama sp. Lestodon sp. Megatherium sp. Panochthus tuberculatus, Mylodon sp. Stegomastodon sp. etc.  Espesor: pocos centímetros a 1 Mt. (Perfiles: sector 2. nivel: “b”).

d. Limo arcillo-arenoso de coloración castaño rojiza, tonalidad ésta última evidente aún en seco. En algunos sectores se distingue estratificado en capitas de 1 mm y aún más finas, que pueden alternar entre el castaño oscuro y el castaño claro, algo rosado. En la masa general pueden verse líneas curvas definiendo antiguas depresiones que semejan paleocauces, con pocas tosquillas rodadas en los teóricos lechos.
Hacia el límite superior del sedimento pueden presentarse clastos de “tosca” muy dura, formando placas  y diques de un centímetro de espesor. Asignamos con reservas este sedimento a La Chumbiada (Dillon y Rabassa 1985) (mapa: sector 2. nivel: “c”)
En el límite de La Chumbiada con el sedimento inmediato inferior, sólo en algunos puntos, hemos comprobado la presencia de una capa mal definida,  formando manchones aquí y allá, cuya coloración negra es notable, ocupando un espesor de aprox. 30 ctms. Aquí, la superficie de los huecos dejados por supuestas raíces está recubierta por una película de color negro intenso, hasta con brillo metálico azulado, así como las grietas y  clastos de todo tipo contenidos en la masa. Se trataría de remanentes de un suelo enterrado.

e.  Limo arcillo arenoso, castaño rojizo a amarillento, su coloración se distingue del supra e infra yacentes en que es algo más claro, principalmente debido a su contenido de “tosca” y carbonato de calcio en la masa general. Los clastos de “tosca” se presentan formando muñecos, venas, diques y capas, con apariencia general de típico enrejado y con las demás características descriptas por los autores que se han ocupado de describir la Formación Buenos Aires o Bonaerense. Los fósiles recolectados son los siguientes: Lagostomus sp. y Stegomastodon  platensis. (mapa: sector 2. nivel: “e”)
f. El sedimento limo arenoso que continúa debajo del Bonaerense, a primera vista se confunde con este, pero su coloración pardo rojiza es más encendida y su compacidad es menor. Este limo loessoide se rompe o disgrega por la acción del agua en bloques poliédricos cuyas caras presentan superficies más o menos planas. Contiene clastos de “tosca” de coloración parda obscura a negra, formando cilindros, o rellenando grietas.
Pueden observarse en su masa, de tanto en tanto, lentes verde-amarillentos de menos de un metro de espesor mayor, integrados  por cuerpos de formas poliédricas de tamaño relativamente pequeño.
En el tercio inferior, la masa presenta abundantes impresiones y restos  de Ciperáceas  u  otro tipo de vegetación palustre. Muchas veces estos vestigios adoptan forma tubular, de variado diámetro, exteriormente recubierta de una fina película de “tosca” castaño clara. Interiormente los restos de vegetación son de color negro. Estos elementos en conjunto parecen una trama de raigones, tubérculos u otros órganos de  vegetación junciforme, enclavados en el limo de un lecho que se hubiera secado. Un solo tubo o conjunto ramificado, pueden atravesar  gran parte del espesor del sedimento y aún proyectarse al infra yacente, de coloración verde grisáceo a amarillento –este fenómeno sólo es posible observarlo cuando a ambos sedimentos no los separa la capa de tosquillas descripta como 2.g−
Los restos de vertebrados suelen encontrarse algo rodados e impregnados con una fina capa de “tosca”, aunque también llegan a presentarse incluidos al menos parcialmente en masas muy duras. Se observan posibles coprolitos (excretas), icnitas (pisadas) y una notable concentración de materia orgánica.
Los restos de vertebrados fósiles, nunca articulados, hallados en esta capa de aprox. 1 Mts. de espesor,  que por razones  prácticas  denominaremos Belgranense Continental, -nivel Superior- son: Lagostomus sp. Mylodontidae indet., Morenelaphus sp., Panochthus sp., Glyptodon sp., Doedicurus sp. La mayoría de los fósiles pertenecen a los mismos géneros y especies que los estratos inferiores inmediatos de donde, en ocasiones, parece haber sido arrancados.
g. Separando los sedimentos rojo y verde esporádicamente, se presenta en forma de lente, una capa de tosquillas  rodadas, a lo largo de todo este sector, de aprox. 20 a 40 ctms. de espesor. Contiene infinidad de Heleobia sp.. Su tamización dio abundantes  fósiles: Didelphidae indet., Mylodontidae indet., Eutatus seguini,  Chaetophractus villosus, Doedicurus clavicaudatus, Glyptodon sp., Reithrodon s.p, Reithrodon auritus, Calomys c.f, Calomys laucha, Akodon s.p, Akodon azarae, Holochilus magnus, Microcavia s.p, Lagostomus sp, Stegomastodon sp y Cervidae indet. Además contienen restos de peces, quelonios, anfibios, ofidios, lacértidos y aves. (sector 2 nivel: “g” )

h. Limo areno arcilloso, compacto, a veces muy plástico, verde amarillento a verde grisáceo. Contiene similares especies de vertebrados que la capa “f”, pero en mayor abundancia. Sin restos articulados. En algunos sectores de este nivel existen concentraciones  de fósiles fragmentarios, entre los que aparecen, de vez en cuando, impresiones del caparazón un bivalvo, de posible origen salobre o del litoral marino, en una matriz  arcillo arenosa, a veces muy compacta, cuya coloración vira al castaño. El tercio inferior de este sedimento puede presentarse conteniendo gran cantidad de tosquillas algo rodadas que le dan una compacidad mayor. Con los trabajos de canalización del río hemos podido distinguir que, al menos en algunos sectores, se apoya sobre un sedimento castaño oscuro algo rojizo, arenoso y sub estratificado, homogéneo y compacto, en el cual no hemos hallado fósiles hasta el momento. Denominamos al sedimento gris verdoso como Nivel Inferior del Belgranense Continental de Ameghino (1889).
Su contenido en fósiles es el siguiente: Mylodon sp., Lestodon sp., Pampatherium typum, Eutatus seguini, Panochthus tuberculatus, Glyptodon sp., Dusicyon sp., Smilodon populator, Sclerocalyptus ornatus, Reithrodon auritus, Microcavia australis, Ctenomys sp, Myocastor coypus, Lagostomus sp, Toxodon sp, Equidae indet, Lama guanicoe, Morenelaphus c.f, Morenelaphus brachyceros. (Mapa: sector 2, nivel: ”h”).
El tercer sector que diferenciamos a lo largo del río, comprende desde las proximidades del puente de la ruta Nac.Nº5 (ex Nº7) en la localidad de Paso del Rey, hasta la desembocadura del arroyo Las Catonas, río abajo del sitio histórico del Puente de Márquez (Autopista Gaona). El miembro La Chumbiada (perfil: sec.3 nivel: “d”) y la Formación Buenos Aires, (mapa: sec.3 nivel: “e”) aparecen por lo general formando la mayor parte de la barranca. Los sedimentos que representarían el “Belgranense Continental” descrito para el segundo sector, no afloran en el perfil. 

Las barrancas de aproximadamente 4 mts, presentan mayor presencia de los sedimentos más modernos de la Formación Luján, principalmente sus Miembros Río Salado (mapa: sec.3 “b”) y Miembro Guerrero  (mapa: sec.3 “d”), éste último pudiendo presentar lentes de dos o tres metros de espesor que se proyectan hacia abajo hasta formar el lecho del río, conteniendo: Toxodon sp.;  Equus (Amerhippus) sp.; Glyptodon reticulatus.
A veces, apoyado en el anterior, o directamente sobre el Bonaerense, se encuentra un sedimento de coloración castaño-amarillenta a gris verdosa, el cual nos parece asignable a la Formación La Postrera (Fidalgo et al. 1973.) (Mapa: sec. 3.”c”). En este sedimento, en especial del yacimiento de la desembocadura del arroyo Sambrizzi en la localidad de Paso del Rey, se determinó  una fauna asociada a cuevas de Ctenomys sp.

Conclusiones generales sobre la antigüedad de los sedimentos encausados en el río De la Reconquista: Los datos obtenidos permiten inferir que la antigüedad de los sedimentos portadores de fósiles, encauzados en el río y sus arroyos afluentes, poseen una antigüedad que los remite al Pleistoceno Superior, Edad Lujanense (desde 130 mil a 8,5 mil años antes del  presente). Aquellos sedimentos de aspecto conglomerádico, observados en la base de las excavaciones artificiales de la zona de la presa Ing. Roggero (Museo “F.J.Muñiz”) y en otros sectores del Partido, podrían remitirse al techo del Pleistoceno Medio, Edad Ensenadense (más de 500 mil años a.d.p). En general, los sedimentos encauzados en el río y sus afluentes, posteriores a la depositación de la Formación Buenos Aires, presentan menor importancia que en otros ríos de la región como el Arrecifes, Luján y Matanza. Ello tal vez se deba, al menos en parte, a un proceso erosivo  de origen antrópico.
El Bonaerense o Formación Buenos Aires, en las inmediaciones de los cauces de la cuenca alta, está representado casi exclusivamente por sedimentos de su porción basal, correspondiente a una etapa más húmeda (en el sentido de Frenguelli 1957). La porción superior, destacada por poseer características del típico loess, está menos representada.
El afloramiento de sedimentos comparables al Belgranense Continental de Ameghino (1889), hacia la base de las barrancas del cauce principal, es una particularidad bien característica del curso medio  del río De la Reconquista. Ubicado, en la barranca, inmediatamente por debajo de la Formación Buenos Aires, este complejo sedimentario está representado típicamente por  tres estratos que promedian dos metros de espesor, dispuestos del siguiente modo: un estrato superior castaño rojizo, otro  inferior, verde grisáceo,  pudiendo presentarse intercalada entre ambos, una capa de tosquillas, de pocos centímetros hasta un metro de espesor, mayoritariamente compuesta por pequeños clastos rodados de tosca y/o caparazones de Heleobia sp., en una matriz limo arenosa o areno limosa generalmente grisácea. Manifestaciones similares e incompletas de este conjunto sedimentario sólo las hemos podido observar en contados sitios del río Luján a la altura del puente de la Ruta Nº 5 (ex 7).  Para nosotros, la forma en que se presenta este “paquete sedimentario” debería considerarse típico o característico del Belgranense Continental ideado por Ameghino en 1889.  El análisis del contenido de vertebrados fósiles en estos sedimentos los hace inseparables de la Edad Lujanense - Pleistoceno Superior - ,sin embargo por sus características especiales: ubicación, contenido fósil y desarrollo local merecen la dedicación de  estudios más profundos.
En relación al conjunto de estratos bien diferenciados en la cuenca media del río De La Reconquista que asignamos al Belgranense Continental de Florentino Ameghino (1889), queremos decir, siguiendo en parte el criterio de este autor, que su depositación es consecuencia de un descenso temporario de las tierras emergidas hasta entonces. Ello, en primer lugar, determinó un cierto avance del las aguas del mar y el estuario del Plata sobre el continente (tal vez sobredimensionado por Ameghino), dejando como testimonio al culminar su retroceso, fósiles y otros materiales provenientes de los mencionados ambientes acuáticos. La influencia del  incremento del nivel de aguas del estuario Del Plata se extendió tierra adentro, a lo largo de los cursos de agua. En efecto, el levantamiento de las aguas en las desembocaduras debió provocar el estancamiento de estos cursos y la ampliación de su superficie y volumen formándose grandes lagos en cuyos lechos se depositaron materiales y fósiles de origen continental. Ameghino consideraba que estos sedimentos limitaban con el pampeano inferior.
Joaquín Frenguelli (1957), trata este tema en su trabajo sobre el Neozoico, Pág. 44. En referencia a estos estratos dice: “... se trata de un corto ciclo sedimentario, representado especialmente por capas lenticulares de limos loessiformes pardos o gris-verduscos. Son los sedimentos que Ameghino distinguiera como Bonaerense inferior (Infrabonaerense o Prebonaerense). Ellos indican que la fase de clima seco y de estepa creadora del loess bonaerense fue precedida por una corta fase de clima más húmedo.Como sustitución lateral del Bonaerense, a lo largo de la costa del estuario, observamos además los sedimentos conocidos bajo el nombre de Belgranense”. Con ésta última denominación Frenguelli se refiere a los sedimentos de origen  esencialmente marino que se disponen formando un cordón cercano y más o menos paralelo a la costa actual. Para Frenguelli estos sedimentos corresponden sólo a “una facies costanera del Piso Bonaerense”. En lo que respecta a la ubicación de los depósitos correspondientes al Belgranense Continental, dice: “Ellos indican que la fase de clima seco y de estepa creadora del loess bonaerense fue precedida por una corta fase de clima más húmedo”. De esto se deduce que Frenguelli también consideraba a estos sedimentos como formando parte del límite con el pampeano inferior.

En la actualidad no se encuentra perfectamente establecida la posición estratigráfica del Bonaerense inferior o Belgranense Continental de Ameghino,con el cual había creado su teórico Pampeano Medio. Los principales investigadores en la actualidad afirman (Por ej. Tonni en com. pers.) que, en realidad estos sedimentos no se ubican en la base del Pampeano Superior sino que se disponen en forma de cuña en éste último. Es decir que se tratarían de sedimentos interbonaerenses. Durante nuestras observaciones en oportunidad de la canalización del río De la Reconquista y especialmente en las excavaciones realizadas en 1998 para la construcción de las bases de los nuevos puentes sobre este río, no hemos podido determinar paleontológicamente la existencia del pampeano inferior o Ensenadense por debajo del Belgranense Continental, éste último con su fauna de edad Lujanense.
Respecto del Belgranense Continental, desde el punto de vista sedimentológico-mineralógico ya se ha dicho que no existen características que permitan diferenciarlos. (Fidalgo, De Francesco y Pascual, 1975). Su contenido en vertebrados fósiles lo remite al Bonaerense.

En 1965, Rosendo Pascual et. al., establecen una Edad-mamífero Lujanense, posterior a la Edad-mamífero Ensenadense (ambas Formaciones con fósiles característicos). El Belgranense Continental y sus fósiles, y aún la idealización del Pampeano Medio de Ameghino quedan desestimados y absorbidos al Bonaerense.
Sin embargo, debe considerarse la posibilidad de que dichos sedimentos y su contenido fósil no fueran suficientemente estudiados. Quizás ello fue debido a la escasez de buenos afloramientos u otras razones. En el terreno de la hipótesis, entendida este término como la suposición de de una cosa, sea posible o imposible, para sacar de ella una consecuencia, prevemos que un análisis especializado del conjunto sedimentario del Belgranense Continental, tal como se presenta aflorando en el río De la Reconquista podría llevar a la consideración de otorgarle al menos la categoría de “Formación”, integrada por dos miembros. Este corto período sedimentario está en Moreno expresado por dos y hasta tres estratos macroscópicamente diferenciables, con asociaciones faunísticas dimensionables, ligadas a cambios ambientales de importancia regional. Este período comenzaría con una etapa más fría con exceso de precipitaciones (depositación de limos loessiformes verde-grisáceos) coincidente con el inicio de un incremento del nivel del mar y del estuario. En ese tiempo las aguas de los cursos superiores de los ríos del nordeste aún escurren hacia la desembocadura pues la precipitación pluvial es abundante y  el incremento del nivel de agua del estuario apenas se inicia. Las aguas que corrían hacia el estuario comenzarían gradualmente a estancarse pero nunca hasta formar las  lagunas o lagos previstas en la literatura, sino que se trataría de ríos salidos de madre ocupando extensas áreas de la llanura circundante, tal vez conectando varias cuencas. Luego se inicia una etapa en que el nivel del mar y el estuario comienzan a descender, al tiempo que vuelven las condiciones climáticas reinantes con anterioridad a la iniciación de este período. Durante el inicio de este proceso hubo un momento de estancamiento de las aguas de los ríos ensanchados. Esa instancia de equilibrio coincide con la depositación de carácter lacustre, o mejor, de una planicie inundada con escaso escurrimiento hídrico que dejó como vestigio una capa de hasta un metro de espesor de  tosquillas y Heleobia sp., perfectamente conservadas. Ciertos depósitos relacionados con este nivel  presentan en Moreno impresiones de moluscos que corresponderían a un ambiente de aguas salobres. Ello puede dar idea de la extensión del fenómeno del avance de las aguas del estuario sobre el continente. La continuación del descenso fue desecando aquellos cuerpos de agua dejando al descubierto los depósitos que en parte  fueron arrasados. 
Los remanentes pronto comienzan a ser cubiertos por limos loessiformes castaño-rojizos provenientes de la reanudación de la depositación del Bonaerense que en realidad ya se había iniciado con anterioridad, sin encontrar aquí las condiciones que le son ampliamente características. Pues el territorio donde se desarrolló el Belgranense Continental no dio lugar de inmediato a la estepa creadora del loess bonaerense, sino que en ese territorio, en proceso de desecación, hubieron de ocurrir  pasajes en los cuales el ambiente netamente acuático pasó a un ambiente aún húmedo a nivel del suelo, con cursos de agua resolviéndose en meandros inestables y formando extensas áreas con profusa  vegetación higrófila, testimoniada según creemos por la enorme cantidad de restos vegetales que se encuentran en  su miembro superior castaño rojizo. Algunos de los meandros abandonados que aún se conservan en el área de la antigua estancia La Porteña parecen corresponder a este momento. Por  fin culmina este corto pero significativo período sedimentario cuyo límite superior se encuentra expresado en el contacto con la Formación Buenos Aires, continuando la depositación de ésta en la sequedad general, ahora  sí ya  transformada el área en estepa formadora del típico loess pampeano.

En resumen, los  sedimentos que afloran parcialmente formando la base del cauce del sector medio de la cuenca del río De la Reconquista corresponderían en parte al Belgranense Continental de Ameghino pero no los consideramos  como elementos que definan el límite con el Ensenadense más antiguo. Lo ubicamos en una etapa temprana del Bonaerense, dado que su ubicación y  contenido fósil  lo hacen inseparable de ésta última Edad.  Este conjunto sedimentario, tal como se presenta en la cuenca media de nuestro río, representaría muy bien el borde o límite interior de aquel ciclo sedimentario interbonaerense.

18/9/2010

La formación de nuestros yacimientos de fósiles.

Los fósiles en este sector del nordeste la provincia de Buenos Aires se presentan en abundancia y diversidad. Se encuentran incluidos en masas sedimentarias formadas en el pasado geológico principalmente por la acumulación de materiales provenientes de la meteorización de las vecindades. A lo largo del tiempo, grandes eventos han ido transformando la superficie terrestre. Como resultado de permanentes proceso de erosión y depositación, los puntos elevados son destruidos y las depresiones colmadas con esos materiales. El agua y su energía han jugado un rol importante en la formación de estos depósitos. Sin embargo, la materia prima de este material procede originalmente del noroeste y oeste del país, desde donde ha sido transportado por el viento y las aguas, formando extensos mantos de loes sobre la llanura pampeana.
Un depósito sedimentario, en diferentes tiempos, pudo haber sufrido destrucciones parciales y redepositaciones, perdiéndose parte de su contenido fósil, el que también pudo haber sido fragmentario desde el origen.
A la muerte de un animal, sus despojos se desintegran por efecto de los factores climáticos, químicos y debido a la acción de otros animales, incorporándose en pequeñas partículas al suelo. Algunos restos, sin embargo, quedan a salvo de dicho proceso destructivo cuando son cubiertos a tiempo por sedimentos integrados por las partículas transportadas por el agua y los vientos. Esto puede ocurrir en el lecho de los ríos de corriente lenta, en las depresiones de la llanura, en el lecho de lagunas o charcos, en las playas, estuarios, etc. Si el resto orgánico permanece protegido por la masa sedimentaria durante un tiempo relativamente prolongado y las condiciones físicas y químicas del sedimento son adecuadas, puede iniciarse el proceso de fosilización, mediante el cual la materia orgánica es reemplazada, molécula a molécula, por alguna sustancia inorgánica presente en el agua contenida en los terrenos. La sustancia que más interviene en la fosilización en esta zona es el carbonato de calcio.
Muy grande es el número de animales que deben haber muerto en el transcurso de los tiempos geológicos. Si comparamos dicha magnitud con el de los fósiles conservados en los terrenos sedimentarios, se comprende lo excepcional que resulta la conservación de un hueso. Los científicos de todo el mundo han quedado sorprendidos respecto de la importancia de los yacimientos de esta llanura en la que, de tanto en tanto, suelen aparecer grandes esqueletos perfectamente conservados, con todos sus elementos en la posición de muerte.
En las barrancas del río y arroyos, o en excavaciones artificiales suelen distinguirse estratos diferenciables por su textura, disposición y coloración. Estos integran una secuencia, no siempre continua, en la cual, un estrato inferior es más antiguo que el superior. Cada uno representa un espacio de tiempo. Principalmente el estudio del contenido en fósiles de estos estratos ha permitido a los investigadores un conocimiento cada vez más profundo del desarrollo de la vida en este lugar desde épocas remotas, así como la recreación de su ambiente físico. De sedimentos correspondientes a la Edad Lujanense, en nuestra área, se han extraído alrededor de medio centenar de especies de vertebrados e invertebrados. La cronología del Cenozoico argentino ha sido basada en los mamíferos fósiles debido a la frecuente presencia de esta clase de vertebrados en todos los estratos.

17/12/2009

Fauna Prehistórica de Moreno: El Megaterio.


El Megaterio fue un perezoso gigante que habitó pampa bonaerense durante el Pleistoceno. Las especie más grande, Megatherium americanum, fue descubierta por primera vez en las barrancas del río Luján en 1787, por el fraile dominico Manuel de Torres. Se trata de un esqueleto casi completo que fue enviado a España. Allí lo observó el rey Carlos III, quien creyendo que el esqueleto pertenecía a un animal aún viviente, pidió se intentara conseguir uno vivo o relleno de paja (taxidermizado).

El ejemplar fue depositado en el Real Gabinete de Historia Natural de Madrid Madrid, donde Juan Bautista Bru y Ramón se hizo cargo de él. Fue montado y desde entonces exhibido en el Museo Real. Sin embargo, no iba a ser Juan Bru quien fundara este nuevo género, sino el francés Georges Cuvier, en 1796.
Hemos hallado restos de Megaterio en la cuenca alta del río De la Reconquista, más precisamente en las barrancas del arroyo El Durazno, el 23 de diciembre de 1985. Los restos corresponden a un tipo de megaterio de talla menor que la especie tipo M. americanum, y cuya ubicación taxonómica aún falta determinar con precisión. Los restos consisten en vértebras, costillas y la mandíbula derecha. Estas piezas se encuentran depositadas en el Museo Municipal de Historia Natural “Francisco Javier Muñiz” de Moreno, catalogadas con el Nº M040.
Los continuos hallazgos realizados durante el siglo XX, han permitido su estudio y mejor conocimiento de estos gigantescos mamíferos. Inclusive, algunos científicos han planteado la posibilidad de que los megaterios, hasta ahora considerados como herbívoros, fueran en realidad carnívoros, omnívoros o complementariamente carroñeros.
Los megaterios llegaban a medir 6 metros de altura cuando se alzaban sobre sus patas traseras. Su cabeza era relativamente pequeña en comparación con el resto de su cuerpo. Las patas anteriores eran algo más largas que las posteriores y tenían grandes garras que utilizaban tanto para escarbar en busca de raíces y tubérculos como para defenderse. Sus mandíbulas poseían en total dieciséis molares, cuadrangulares, carentes de esmalte. Como todos los edentados, el megaterio carecía de dientes incisivos y caninos. Probablemente poseía una musculosa y larga lengua, así como fuertes labios para arrancar la vegetación y le permitían suplir a los dientes.






13/12/2009

Un Gliptodonte en el río Reconquista. Partido de Moreno.

Durante el mes de Setiembre de 2003, rescatamos restos fosilizados de un Gliptodonte (Glyptodon reticulatus) en las barrancas del río De la Reconquista, a unos quinientos metros aguas abajo del puente Márquez y la Autopista del Oeste. Los restos habían quedado al descubierto como consecuencia de los trabajos de canalización realizados durante el año 1998 por el UNI.REC., pero recién fueron advertidos en el año 2002, cuando dos jóvenes vecinos de este partido, los Sres. Adrián Barrios y Alberto Defelipe, realizaban una excursión en canoa. Con buen criterio, dieron aviso sobre el hallazgo al Museo Nacional “Bernardino Rivadavia” de Parque Centenario, donde les aconsejaron nuestra intervención, lo cual hicieron tiempo después. La tarea que realizamos resultó sumamente dificultosa debido a que la mayor parte del ejemplar se encontraba bajo el agua. Para solucionar este problema construimos una explanada dentro del mismo río, utilizando la tierra que íbamos quitando de la barranca con el fin de liberar los restos. Una complicación mayor surgió al producirse un fenómeno que no habíamos observado hasta entonces. En horas del mediodía, como consecuencia del incremento de efluentes urbanos e industriales provenientes de los partidos circundantes, se produjo un rápido aumento en el nivel del río. La excavación comenzó inundarse con un agua que olía a ácido sulfhídrico. A pesar de ello pudo rescatarse en buen estado, el caparazón incompleto y el cráneo. Otros restos del ejemplar aún permanecen en el lugar a la espera de un trabajo que requerirá mayores recursos.

Tras las primeras observaciones pudo determinarse que los restos óseos pertenecen a una especie de mamífero extinguido durante el Pleistoceno superior, cuyo nombre científico es Glyptodon reticulatus, y que su antigüedad ronda los 8.500 a 10.000 mil años.
Colaboraron durante aquellos trabajos el propietario del campo, Dr. Dagnino Pastore, quien nos facilitó sus instalaciones y el acceso a la costa, y los Sres. Pedro Lachín, Daniel “Toluca” Farías, Rubén Cornetti, Guillermo Escobar y Benito Yeriz.

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